Yoc Magazine o el cubo de la basura televisiva. Y de cómo nos encanta olerla

Nadie ve reality shows en España y todo el mundo ha leído “El Quijote”. Estos son los resultados que arrojan las encuestas, lo que pone de manifiesto que en general, los españoles mienten a la hora de confesar sus hábitos de ocio (y en realidad también los de voto porque rara vez aciertan las encuestas). Cuesta reconocer que el corazón sigue generando audiencias muy altas y que cuanto más dramatismo, en el sentido más teatral del término, sobrevuele el ambiente, más personas lo ven. Y si se atiende al público adolescente, mayoritariamente está enganchado a los culebrones ficticios que los concursantes de Mujeres Hombres y Viceversa acostumbran a organizar.

Yoc Magazine ha aprovechado el tirón que tienen estas historias de adolescentes de instituto con algunos años de más que conforman el escaparate de un programa donde, presuntamente, se va a buscar el amor. Pero, ¿por qué le llaman amor cuando quieren decir fama? Es muy lícito querer ser famoso o conocido, ahora bien, no lo es si se hace a costa de mentiras, teatros de mala calidad y actitudes bochornosas. Sin embargo es lo que vende, un ejército de seguidores del programa buscan cada día continuar con las historias plagadas de lágrimas de cocodrilo y amores eternos que, como decía la canción, duran lo que dura un largo invierno.

La web ha llegado para cubrir la demanda de los fans del programa, jóvenes que miran más Tuenti y que se ven reflejados en las idas y venidas de unos personajes que aspiran a ser famosos de tercera o cuarta y a ganarse la vida opinando no se sabe muy bien de qué. Entre las informaciones se cuelan algunas que hacen referencia esos temas que trataba la revista “Nuevo Vale” (para las que tienen ya más de 30 años) y que hablaban de cómo conquistar a tu novio mirándole a cinco metros de distancia y clavándole la pupila en la aleta derecha de la nariz. Pero mayoritariamente se alimentan del programa de Telecinco MHYV en el que no se sabe muy bien dónde empieza el teatro y dónde termina la película.

Y la página tiene publicidad, lo que confirma la sospecha de que este tipo de contenidos genera visitas. Es lo que le resulta interesante a la generación que supuestamente debería de pagar las pensiones de los que ahora rondan los 30 años. Con estas inquietudes culturales van a desarrollar un intelecto extraordinario, sobre todo sin el extra. Porque no se trata de estar siempre hablando de filosofía, pero tal vez sería conveniente buscar otros temas de índole cultural para los más jóvenes, para que se interesaran por otro tipo de programas. Pero claro, estos son baratos, dan carnaza y van contando las intimidades de chavales que aunque dicen no haber pisado un plató de televisión nunca, tienen más soltura que algunos presentadores de informativos delante de las cámaras.

Al final tendremos lo que nos merecemos, generaciones de jóvenes preocupados por hacer un bolo, ir a un programa de televisión, hacer como que buscan el amor, jugar a las casitas un par de meses y volver al plató para contar que se les rompió el amor de tanto usarlo. Y Yoc Magazine estará ahí para resumir todo lo sucedido. Lo único bueno es que tendrán que leer las crónicas, a ver si le cogen el gusto a la lectura porque aunque no se pasen a la física cuántica, ¡quién sabe si puede despertar alguna inquietud!