De Caja Murcia a BMN: El mismo que te pone la zancadilla te ayuda a levantarte

Tú que no puedes llévame a cuestas. Si algo ha dejado patente esta crisis es que los reguladores no han acometido una limpieza real de los malos gestores en las Cajas de Ahorro españolas. La excesiva politización de sus órganos de gobierno ha desembocado en un terremoto financiero que ha pagado la sociedad española en su conjunto. Y la solución no ha sido transparente ni limpia, sino la de meter en un bote lo que olía mal y ponerle una tapa con la esperanza de que el olor no se filtrara.

Caja Murcia ha sido una de las protagonistas del baile, una de las que se integraron vía “fusión fría” con Sa Nostra y Caja Granada. Eufemismos para no decir la verdad, que la Caja Murciana se había convertido en un agujero negro en el que por cierto, también estuvo presente el actual Ministro de Economía Luis de Guindos. ¿Hay que ser muy mal pensado para asociar la figura del actual responsable de economía al hecho de que el presidente de Caja Murcia siga siendo el presidente de la nueva entidad llamada Banco Mare Nostrum?

El señor Carlos Egea, el que ha llevado a Caja Murcia hacia la cuasi nacionalización de la entidad, resulta que tiene el premio de seguir ocupando el mismo cargo desde el que ha llevado a la Caja de Ahorros al borde del abismo. Un buen premio al que hay que sumar el sueldo que ha estado cobrando este señor mientras el agua llegaba al cuello de la entidad: más de 450.000 euros anuales. ¡Ah! Y como no le llegaba el sueldo pero sí el día, que debía de tener 789 horas en vez de 24, el Señor Egea también asesoraba en Caser Seguros, Iberdrola Renovables y Enagás.

El final de BMN ha sido terminar en manos del Estado, se ha quedado con más del 70% de las acciones y ha inyectado a la entidad más de 730 millones de euros. Pero no pasa nada, no se exige ninguna responsabilidad ni se analiza el por qué se ha llegado a esta situación. No se explica quién ha gestionado mal el patrimonio y quién ha mirado para otro lado mientras el sector financiero cometía todas las tropelías que están saliendo ahora a la luz pública. Y cuando menos da risa que algún (presunto) periódico serio económico sitúe a BMN entre los bancos con mayor potencial de generar beneficio cuando pase el temporal. Sin comentarios.

Así va este país, entre presuntos ladrones de guante blanco a los que se les premia con un plan de jubilación de más de dos millones de euros (como al Señor Egea) por lo bien que han dirigido una Caja de Ahorros. Ahora bien, ahora su máxima preocupación (la de BMN, no sabemos si la del Señor Egea) es conseguir pasivo, liquidez, cash, parné. Así que si se abre un plazo fijo en la entidad, le darán un juego de sartenes. (No, con ellas en la cabeza, no)

Aunque claro, hay a quien ya no le hacen falta esas sartenes porque no tiene qué cocinar. Porque el tsunami financiero está arrasando con los que están en la base, sin amigos ministros y sin reguladores que por acción u omisión no actúan todo lo estricto que debieran para no generar pánico en la población. Pánico genera no tener nada que llevarse a la boca. Pánico y rabia. Mucha rabia.