Cuentas bancarias numeradas: desde Suiza hasta Liechtenstein

Presentes y mitificadas en no pocas películas y libros, las cuentas bancarias numeradas son un producto tradicionalmente asociado al funcionamiento de los bancos suizos y, por extensión, a numerosos paraísos fiscales.

Como tales, las cuentas bancarias numeradas no son otra cosa que cuentas bancarias normales en las cuales se ha sustituido la tradicional identificación nominal por una combinación de números o, en escasas ocasiones, con una palabra clave. Es decir, al abrir una cuenta bancaria numerada se sustituye el nombre del titular, ya sea una persona o una sociedad, por una serie de números. Esa identificación numérica sustituye el nombre del titular en todas las operaciones que se realicen con dicha cuenta e, igualmente, aparece en toda la documentación y los extractos bancarios asociados.

Aunque popularmente se asocia este tipo de cuentas con aquellas que garantizan el anonimato de sus titulares, lo cierto es que la legislación internacional desarrollada para luchar contra el blanqueo de capitales obliga a todos los bancos a identificar convenientemente a cada uno de sus clientes, ya sean titulares de una cuenta bancaria numerada o de una cuenta bancaria convencional.

La diferencia con las cuentas tradicionales es que la información referida a los clientes titulares de una cuenta bancaria numerada sólo es conocida por un reducido número de los empleados del banco, generalmente directivos o personal de especial confianza. Los datos reales del cliente se guardan bajo llave en una localización segura y todas las operaciones se realizan mediante el código numérico, por lo que un empleado común no tiene acceso a los datos reales del titular. No obstante, una orden judicial es suficiente para obtener, por parte de las autoridades, las identificaciones de los titulares de este tipo de cuentas.

La verdadera utilidad de este tipo de cuentas se produce de puertas adentro. Es decir, dentro del propio banco, donde los empleados más comunes desconocen quienes son los titulares. Así, las cuentas bancarias numeradas son un buen producto para determinados personajes públicos (políticos, deportistas, grandes empresarios…) que desean proteger sus movimientos financieros de posibles filtraciones. Asimismo, disponer de una cuenta numerada les permite ocultar su participación en determinadas empresas o negocios, asegurando la máxima discreción cuando se han obtenido beneficios o dividendos.

Sin embargo, este tipo de cuentas implican determinadas complicaciones como unos mayores gastos de gestión y mantenimiento o las dificultades existentes en su manejo con cuentas normales, por ejemplo, en Internet, donde cualquier traspaso exige identificar al beneficiario. Además, se debe tener en cuenta que es un producto reservado para cierto tipo de clientes que ya tienen una larga relación con la entidad bancaria y una considerable cantidad de depósitos.

En la actualidad, las leyes dictadas para luchar contra el blanqueo de capitales han convertido a las cuentas bancarias numeradas en un producto en peligro de extinción, pues hay métodos mucho más sofisticados que permiten tener cuentas bancarias secretas. Lejos quedan los tiempos de libretas como la austríaca Sparbuch que permitía retirar y depositas dinero sin identificación por lo que cualquier persona que la tuviera era considerada automáticamente como dueña de la cuenta.

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