Cuadros abstractos modernos: una forma de inversión para proteger nuestro patrimonio

El arte en general, y la pintura en particular, siempre han sido testigos de la historia. Los diferentes acontecimientos históricos han estado marcados, primero, y han sido plasmados, después, en diferentes obras de arte. Por todos es sabido, que, en función del paso del tiempo, han sido diferentes las corrientes pictóricas imperantes. En cada caso, el valor de dichos cuadros ha ido creciendo siempre por el mero paso del tiempo.

Así las cosas, nos encontramos en un momento en el que conviene tener todo bien atado. El patrimonio debe ser protegido, y hay que conocer las diferentes opciones existentes. Pues bien, el arte es una de las más seguras. A buen seguro, además. Empecemos por el principio, por la compra. Actualmente, las galerías de arte están ofreciendo los cuadros con un precio inferior que ronda hasta un 70 % en términos porcentuales. Llegados a ese punto, es prácticamente imposible que el precio de ese cuadro que se ofrece ahora así, descienda. Desde ese momento, sólo puede crecer en su valor.

Dicho lo cual, debemos conocer cuáles son las tendencias que pueden revalorizarse más. Si en su día los paisajes y formas realistas hacían el deleite del público, a día de hoy los cuadros abstractos modernos se encuentran a la vanguardia del valor. Además, concretamente los artistas españoles cuyas obras se pueden encontrar mucho más baratas ahora en nuestro país, se encuentran muy valoradas en el resto de Europa. Por todo lo dicho, ya son bastantes las empresas y particulares que están acudiendo a este mercado para proteger su patrimonio.

Así como existen otras inversiones fluctuantes en forma de burbuja de precio, los cuadros abstractos modernos son una inversión segura y rentable en este tiempo. Además del valor que tienen estas obras, la inversión en arte conlleva otra serie de beneficios indirectos. El primero de ellos, es la imagen que denota. El arte, el deleite cultural pictórico, siempre será más valorado respecto a cualquier otro tipo de inversión variopinta. Sobre todo de cara a las empresas, la imagen exterior que proporciona es ampliamente positiva. No en vano, el patrocinio de exposiciones artísticas ha sido una estrategia de marketing extendida a todos los niveles institucionales, tanto públicos o privados.

Pero, lo que es más importante, el acicate cultural que tiene esta forma de protección de patrimonio, tienen una muy importante y beneficiosa fiscalidad al respecto. Uno de los incentivos fiscales que otorga, es el sistema de dación. Éste nos permite pagar los impuestos de las obras de arte sin pagar la plusvalía que ha generado posteriormente dicha obra. Sin duda, otro factor clave a tener encuenta.

En definitiva, tras el importante aroma cultural y de contemplación estética que tienen estas obras, debemos saber las grandes ventajas que tiene para proteger nuestro patrimonio. El riesgo de que pierda valor una obra en el tiempo es nulo por el simple paso de los años, que ya le otorga una plusvalía. Y, sobre todo, el potencial de revalorización puede ser muy grande. Esta dimensión hacia arriba depende, obviamente, del autor y la obra. Siempre los autores más jóvenes conllevan un mayor riesgo en ambos sentidos (podría llegar a ser una celebridad en un futuro, o quedarse en nada), mientras que artistas consagrados ya otorgan un valor seguro conocido.